“Viene PULP”, un cartel con luces de Neón inmenso nos recibo
a un amigo y a mí, justo detrás del Kiosquito, al costado de los baños. Estoy
por primera vez en Niceto Club, lugar canchero si los hay. Veo pedazos de
carteles en las paredes de futuras fechas, gente con tragos en las manos y un
tempranísimo olor a porro. La fiesta, o el FESTIPEZ estaba a punto de empezar.
En pocos minutos empieza la primera de las 5 bandas que tenía por delante. Se presenta “Misiones”, un trió con todas las letras, que por más que quería no podía sacarme de la cabeza lo mucho que me recordaban a Fragilinvencible, quizás por la prolijidad con la que se escuchaban, y de repente amenazaban con Fuzz y bombos, con el toque justo de progresivo de la vieja escuela, lo que sonaba me gustaba y mucho. Que cagada que lo vino después me haya dado tremenda cachetada, haciéndome olvidar todo.
Pasamos al siguiente escenario y se veía perfectamente a 4 sujetos, uno igualito al gordito de “Lost”. De repente, noto que no había ningún micrófono, y al grito limpio de “Hola, nosotros somos >Persona<” la furia recayó en todos. Y no había marcha atrás, las guitarras gemelas ya te tenias en sus garras, con sus efectos digitales. Iba de bien a mejor todo, me quedo con el tema “El Eternauta” el cual el bajista pidió que recordemos la parte que más nos halla impactado del comic. Y lo hicieron, recordé a los bichos de mierda volando por la cancha de River. Asi de afilados estaban los locos. Simplemente, sorprendente. Robert Fripp estaría orgulloso.
Nos movemos al escenario principal nuevamente y encontramos a 3 simpáticos sujetos, que particularmente no me gustan. “Compañero Asma” y su pop monoritmico hace que la gente baile y canten sus canciones pegadizas, hasta ahí nomas. Pero en el ambiente ya se respiraba ansiedad. Y es que ya faltaba poco para ver a los padrinos de estas criaturas. Mientras, de fondo, los coros agudos del bajista iluminaba los rostros de los allí llegados. Son buena gente.
Penúltima banda: “Los Espíritus”. Asomo mi oído por solo 3 minutos, pero la pasión pudo más. Me fui de ahí. No me acuerdo cuantos eran, recuerdo solamente a un percusionista y al cantante diciendo que solo iban a tocar un tema, pero un tema extenso. Buena suerte chicos.
No aguantaba más, y me fui al otro escenario, con su telón negro, esperando cerca de las vallas. Minimal y compañía se hacían esperar. Pero toda espera vale la pena. Y más si arrancan con “Rompo tu piel de asno”. El que no se hace esperar es el pogo, con tanta furia como la guitarra de Ariel en “Fuerza” y siguiente en “Cavernas”. Es la 5ta vez que los veo en vivo, y todavía no dejan de sorprenderme. Y ahora mas, que son tan solo 3, sin el querido Pepo, pero igual esta esa pared gigante de sonido. Llega el momento de pausa con un mash-up de “Toda la mañana” (Version demasiado genial), “Para las almas sensibles” y “El Viaje”. El ambiente era ideal, no faltaba ni siquiera las discusiones de Minimal junto al público, el cual le arrojaba diferentes pedidos, siempre con el prefijo “Gordo”. Pero el gordo, dicho con cariño.
El pico máximo de poder llego con “Sus alas no vuelan, ya no pueden volar”, los dos temas inéditos (“Bandera Negra” y otro con un nombre demasiado extenso) y el grand finale con una emocionante “Campos de inconsciencia” haciendo cantar a todo el público. PEZ lo había hecho de nuevo.
Nos vamos de ahí con dos suvenires y varios flyers. Y mientras regresaba a mi cálido hogar pensaba en dos cosas: ¿Como pueden ser tan grosos estos tres tipos? Y segundo ¿Qué carajo será PULP?
En pocos minutos empieza la primera de las 5 bandas que tenía por delante. Se presenta “Misiones”, un trió con todas las letras, que por más que quería no podía sacarme de la cabeza lo mucho que me recordaban a Fragilinvencible, quizás por la prolijidad con la que se escuchaban, y de repente amenazaban con Fuzz y bombos, con el toque justo de progresivo de la vieja escuela, lo que sonaba me gustaba y mucho. Que cagada que lo vino después me haya dado tremenda cachetada, haciéndome olvidar todo.
Pasamos al siguiente escenario y se veía perfectamente a 4 sujetos, uno igualito al gordito de “Lost”. De repente, noto que no había ningún micrófono, y al grito limpio de “Hola, nosotros somos >Persona<” la furia recayó en todos. Y no había marcha atrás, las guitarras gemelas ya te tenias en sus garras, con sus efectos digitales. Iba de bien a mejor todo, me quedo con el tema “El Eternauta” el cual el bajista pidió que recordemos la parte que más nos halla impactado del comic. Y lo hicieron, recordé a los bichos de mierda volando por la cancha de River. Asi de afilados estaban los locos. Simplemente, sorprendente. Robert Fripp estaría orgulloso.
Nos movemos al escenario principal nuevamente y encontramos a 3 simpáticos sujetos, que particularmente no me gustan. “Compañero Asma” y su pop monoritmico hace que la gente baile y canten sus canciones pegadizas, hasta ahí nomas. Pero en el ambiente ya se respiraba ansiedad. Y es que ya faltaba poco para ver a los padrinos de estas criaturas. Mientras, de fondo, los coros agudos del bajista iluminaba los rostros de los allí llegados. Son buena gente.
Penúltima banda: “Los Espíritus”. Asomo mi oído por solo 3 minutos, pero la pasión pudo más. Me fui de ahí. No me acuerdo cuantos eran, recuerdo solamente a un percusionista y al cantante diciendo que solo iban a tocar un tema, pero un tema extenso. Buena suerte chicos.
No aguantaba más, y me fui al otro escenario, con su telón negro, esperando cerca de las vallas. Minimal y compañía se hacían esperar. Pero toda espera vale la pena. Y más si arrancan con “Rompo tu piel de asno”. El que no se hace esperar es el pogo, con tanta furia como la guitarra de Ariel en “Fuerza” y siguiente en “Cavernas”. Es la 5ta vez que los veo en vivo, y todavía no dejan de sorprenderme. Y ahora mas, que son tan solo 3, sin el querido Pepo, pero igual esta esa pared gigante de sonido. Llega el momento de pausa con un mash-up de “Toda la mañana” (Version demasiado genial), “Para las almas sensibles” y “El Viaje”. El ambiente era ideal, no faltaba ni siquiera las discusiones de Minimal junto al público, el cual le arrojaba diferentes pedidos, siempre con el prefijo “Gordo”. Pero el gordo, dicho con cariño.
El pico máximo de poder llego con “Sus alas no vuelan, ya no pueden volar”, los dos temas inéditos (“Bandera Negra” y otro con un nombre demasiado extenso) y el grand finale con una emocionante “Campos de inconsciencia” haciendo cantar a todo el público. PEZ lo había hecho de nuevo.
Nos vamos de ahí con dos suvenires y varios flyers. Y mientras regresaba a mi cálido hogar pensaba en dos cosas: ¿Como pueden ser tan grosos estos tres tipos? Y segundo ¿Qué carajo será PULP?



